Bioconstrucción

La bioconstrucción trata de buscar una armonía entre tecnología, estética y funcionalidad, que se integre a su vez con en el entorno natural o urbano de la vivienda; el objetivo es satisfacer las necesidades humanas en condiciones saludables, guiándose por un estricto criterio de sostenibilidad y respeto con el medio

Por ello, a la hora de promover la construcción de una edificación sostenible debe tenerse en cuenta el emplazamiento, realizando una evaluación mediambiental y buscando el aprovechamiento de las energías pasivas; la estética debe estar integrada en el paisaje o en la arquitectura local; los sistemas constructivos deben ser respetuosos con el entorno y los materiales deben ser saludables; deben conseguir un confort térmico y acústico, con un consumo energético óptimo, en el que la generación de residuos sea mínima y en la que estén previstos métodos de reciclaje; debe cuidarse la calidad del aire; y debe compensarse la estética interior con la funcionalidad, teniendo en cuenta el color, la luz, los espacios y las dimensiones.

En definitiva, la bioconstrucción debe contemplar el aprovechamiento del medio natural sin causar perjuicio alguno sobre su sostenibilidad, debe aplicar el desarrollo tecnológico para la consecución de un mayor ahorro energético y la disminución de los residuos, pero sin obviar el aspecto estético, uno más de los factores que determinan la habitabilidad de la vivienda. Todo sin llegar a producir una distorsión excesiva en el precio final de la vivienda, es decir, una casa que sigue este criterio de construcción no puede llegar a ser, comparativamente hablando, más cara que una casa tradicional.